lunes, 2 de agosto de 2010

Mientras tanto...(2)(Corridas de toros vs Educación)

Mi último comentario termina citando la Ley de Educación Catalana, aprobada en julio del pasado año por el Parlamento catalán. La cual se aplicará , de modo efectivo, a partir del curso 2010-2011, es decir , desde septiembre próximo. Más adelante, resaltaré algunos de los aspectos más controvertidos de esta ley autonómica. Antes, quiero dejar constancia de mi estupor e indignación, luego de tanto oir y también leer sobre la prohibición en Cataluña de las corridas de toros en el 2012, aprobada  por los diputados del mismo Parlamento catalán, como ya todos sabemos. Por tanto, no puedo menos que asombrarme por el enorme contraste ante las respectivas reacciones que ambas liberticidas decisiones parlamentarias del Parlamento catalán han promovido en distintos medios y entre la opinión pública en toda España con Cataluña incluída como aún procede.

La noticia de la prohibición de los toros ha conmovido las más diversas conciencias, dentro como fuera de la piel de toro; mientras que la aprobación de la Ley de Educación Catalana, a pesar de la contínua transgresión de alguno de los derechos más elementales de la ciudadanía que su aplicación comporta, no ha suscitado revuelo similar . Como en tantas otras ocasiones, su aprobación tuvo escaso eco en los medios de comunicación nacionales; y, tampoco, promovió movilizaciones generalizadas en su contra  .

También, obviamente, me resulta de enorme contraste la diligencia del Partido Popular en proponer se promulgue una ley nacional que blinde la continuidad de la Fiesta Nacional en todo el Estado, frente a la tibieza, a mi entender, mostrada con la LEC. Contra la cual, hasta octubre del 2009, no estimó presentar recurso al Constitucional.

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Este blog es el medio de expresar mis particulares reflexiones e ideas sobre la realidad que me rodea, así como las sugeridas por la lectura de libros y artículos de prensa. No es crítica literaria, no tengo conocimientos para ello. Expongo , tras muchos esfuerzos, lo que mi corazón me dicta. No es mi intención la de ofender ni herir a nadie. Tampoco, pues, me gustaría ser objeto de heridas u ofensas por discrepar con mis particulares opiniones y gustos.