martes, 23 de marzo de 2010

Fraude en el padrón para inscripción escolar

La noticia publicada ayer, 22 de marzo de 2010, en la web del ayuntamiento de L'Hospitalet de Llobregat, versa así : "EL AYUNTAMIENTO INVESTIGA UNA VEINTENA DE CASOS DE FAMILIAS QUE PODRÍAN HABER ALEGADO PADRONES IRREGULARES PARA CONSEGUIR UNA PLAZA ESCOLAR. La investigación de oficio se ha llevado a cabo en las zonas educativas que el año pasado recibieron denuncias por posibles irregularidades. " . Es una nota muy breve. Los medios que la recogen lo hacen con similar parquedad.

Me llama la atención que un estamento público actúe de oficio y hasta prometa que la Generalitat, el Gran Hermano de la Comunidad española en la que me ha tocado vivir, sancione a "los delicuentes" quitándoles lo que han obtenido contraviniendo tan nefastas como antinaturales leyes vigentes

 Estas gentes que, obligadas por unas leyes discriminatorias y puesto que sus recursos económicos no le permiten enviar a sus hijos a un colegio privado de élite, como, por ejemplo, el Liceo Francés al que iban los hijos de la Infanta Cristina  o el Colegio Alemán, al que van los del Honorable President de la Generalitat, se exprimen el cerebro  y afrotan increíbles riesgos tan solo por lograr una plaza para sus hijos en un colegio público o concertado, pero libremente escogido por ellos; resulta que han cometido fraude y la autoridad local lo investiga y ejemplarmente pide castigo.¿En ésto estriba la igualdad de oportunidades? ¡Qué contrastes! En lo del Palau, sin embargo, no he oido que autoridad ni institución alguna haya actuado de oficio, ni antes, ni tampoco luego. ¿Todos iguales? 

 Pero , analicemos  el delito cometido por estos vecinos de la ciudad de L'Hospitalet : estas gentes dicen vivir donde no viven para aumentar las posibilidades de que sus hijos vayan al centro escolar que ellos piesan reunen las mejores condiciones para la educación y formación de sus hijos. Pues, ya se ve, aquí en esta España de mis amores, es un fraude de ley que la administración local persigue de oficio y además requiere de la instancia superior castigue a los infractores. Cuando los que realmente están atropellando son los que han instituído tan horrendas leyes y los que por activa y por pasiva consienten tal atropello.Y lo que entiendo debía ser titular de primera plana en todos los medios, ocupa un modesto lugar en la información y ni siquiera es objeto de enconados artículos de opinión. Nada, no pasa nada. ¡Qué país!

domingo, 21 de marzo de 2010

Desviar la opinión pública de los problemas propios

Llevo días oyendo, especialmente en los telediarios, sobre los abusos a menores realizados en Irlanda por sacerdotes. La noticia parece ser fuente de inagotable caudal. En contraste, sin duda alguna, con los silencios ante las reiteradas violaciones de los mas elementales derechos humanos,  injusticias y hasta crímenes, en países como, por ejemplo,  Rusia, Cuba , China,Marruecos, etc., cometidos por sus dirigentes, sin que los medios de comunicación de aquí se impongan el deber de airearlos y recordarlos, día sí y día también, a la opinión pública española.

Con esta postura, pienso, se persiguen dos objetivos:
- En primer lugar,  silenciar la gravedad de los delitos que cometen los gobernantes de los  regímenes de izquierda, las autarquías islámicas, etc., cuyas represalias, indudablemente, temen.  Y, de paso,   obviar o dejar en un muy secundario lugar, para congraciarse con los que nos gobiernan, las injusticias, los abusos, y demás cuestiones propias y consecuentemente de mayor interés nacional, como, y es sólo un  ejemplo,  el hecho de que los padres no puedan elegir el centro , el  tipo de educación  y/o lengua de enseñanza de sus hijos. 

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Este blog es el medio de expresar mis particulares reflexiones e ideas sobre la realidad que me rodea, así como las sugeridas por la lectura de libros y artículos de prensa. No es crítica literaria, no tengo conocimientos para ello. Expongo , tras muchos esfuerzos, lo que mi corazón me dicta. No es mi intención la de ofender ni herir a nadie. Tampoco, pues, me gustaría ser objeto de heridas u ofensas por discrepar con mis particulares opiniones y gustos.